Hermanitos.
"Perfecto". Fue la primera palabra que dijo Alexis al despertar, pues el no tenía regalo para su hermano menor.
Rápidamente miró el reloj y vio que eran las diez en punto de la mañana, para su suerte, era martes. Enseguida se levantó, se cambió y se fue a la calle en busca de algún presente para Nate.
Llegó al centro de la ciudad, donde hay una gran variedad de artículos y juguetes para niños, pues su hermano cumplía once años de edad. Buscaba y buscaba y se cansaba, se detuvo una media hora para reposar.
Siguió su búsqueda.
Lo mejor que pudo encontrar fue una pelota de cierta marca que pues, es muy buena para practicar el deporte de fútbol. Ya que ambos son fanáticos de este deporte. Así que, eso le compró, un balón.
Llego de la mas prisa que pudo a su casa en la cual iban a celebrar el cumpleaños de Nate, su madre, su padre, familiares y amigos de la escuela en la que asistía. Ya en la fiesta estaban todos ahí y llega un poco tarde Alexis, entonces su madre, la señora Jenny, lo regaña, pues la fiesta era sorpresa para su hermano y tenía que estar puntual además de que no pidió permiso para salir, aun que fuera para comprar el regalo.
Alexis le entregó el presente a su hermano y a Nate le agradó mucho, pues la última pelota que tuvo fue ponchada en su entrenamiento y a pesar de que ya estaban en vacaciones no le quería comprar otro balón.
Nate decía que ya era niño grande, pues ya cumplía sus once años de nacimiento y como es de los mayores en su generación de la escuela, pues aún se daba mas aliento para hacerse mas grande.
Ambos hermanos ya compartían muchas experiencias anteriores, como la vez en que le rompieron la maceta a la vecina de junto de donde vivían antes y la señora los empezó a corretear a ambos por todo el vecindario.
La vez en que quisieron prender la camioneta de su padre y la chocaron, pues ambos no sabían manejar y le habían quitado el freno de mano. Bueno, siguen sin saber manejar.
Cuando hicieron guerra de rosetas de maíz por toda la casa y su madre los puso a hacer la limpieza del hogar durante un mes entero, si no, no podían salir.
También cuando Alexis estaba enfermo de fiebre y le dio muy alta la temperatura, todo el tiempo estuvo su hermano ahí para cuidarlo y mantenerse al tanto de lo que su hermano mayor necesitara.
Eran el par de hermanos que nunca peleaban, pues ambos son muy unidos y se quieren mutuamente, incluso, cuando nació Nate, Alexis lloró de la alegría, o bueno, eso es lo que dicen sus papás.
Llegó la hora del pastel y todos muy emocionados gritando "Sopla le al pastel", ya después de a verle cantado las famosas ya, "mañanitas". Sopló las velas del pastel Nate y tuvo un gran deseo, su deseo fue que: nunca se separara de Alexis, pasara lo que pasara.
Prosiguió la fiesta como una normal y tranquila, con tíos, abuelos, primos, primas, entre tantos mas.
Llegó la hora de la partida de las personas y claro, dando las gracias a las personas por a ver asistido a la fiesta.
Alexis y Nate empezaron a conversar un poco:
- ¿Te la pasaste bien hermanito?- dijo Alexis-.
- ¡Así es, hermano!- le respondió Nate con gratitud-. Gracias por el balón, ¿te parece si jugamos un rato afuera después de ayudar a mamá a limpiar la casa?
- ¡Me parece perfecto!- respondió Alexis-. Pero bueno, ya, empecemos pronto a limpiar para pronto poder jugar.
Y así fue, ambos seguían divirtiéndose mientras limpiaban el desorden de la fiesta. Terminaron.
Se pusieron a jugar un rato a la pelota y se fueron a dormir, sin claro antes, Nate le dijo unas palabras a Alexis:
- Hermano, gracias por un grandioso día. Te quiero mucho.- dijo Nate.
- No tienes por que agradecer pequeño, - dándole un coscorrón con poca fuerza - somos hermanos y así nos queremos.
Ambos se fueron a dormir después de un día pesado y divertido.
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